El miedo, nuevamente el miedo intenta seducirme. Intentó huir de él pero me persigue. Los murmullos y las sombras retornaron a mi hogar. Siento sus presencias pero ahora acompañados por un nuevo compañero. Estaba tan bien, en silencio y solo. ¿Por qué debían volver? Es porque recuerdo. El tiempo camina y cada vez se hace más nítidos mis recuerdos.
Me siento en mi sillón, desesperanzado espero que llegue aquello que durante muchos meses me ha perseguido. Estoy cansado de luchar, de escapar. Únicamente me hago una pregunta ¿A dónde se ha ido la normalidad? Por Dios, esa pregunta de nuevo. Me la he respondido infinidad de veces pero aún me sigue rondando la cabeza. Tal vez el error esté en cómo la formulo, quizá lo que quiero saber es ¿Qué hice para dejar de ser normal? Reconozco que sigue teniendo sus inconvenientes esta cuestión pero es más acertada que la anterior.
¿Qué fue lo que hice? Tal vez enamorarme de Nicolás, pero no de aquel que está ahora bajo tres metros de tierra sino del que conocí una tarde lluviosa. Tal vez dejé que él me sedujera hasta perder la autonomía de mis actos y no preocuparme más por ellos. Quizá haya sido el estorbo entre dos personas; aquel que no es bien recibido en una fraternidad. También pudo ser mis deseos perversos, mis fetiches e ideas que para cualquiera serán deplorables. No puedo ser amado por todos, pero puedo abstenerme de amar o de solo apegarme a algo.
¿Me arrepiento de mis actos? Quizá, a veces creo que si; no estoy seguro. Ahora en la oscuridad, y sin siquiera con la luz de la lámpara afuera de mi casa, veo pasar un interminable sequito de seres, pero es uno el que más terror me produce. Tengo frío, tengo sueño, y unas ganas de que me sodomicen. Extraño momento para que mi libido se despierte, pero estoy desnudo y creo que puedo, al menos, consolarme manualmente.
Y aún pregunto por qué no tengo normalidad. Claramente estoy desquiciado, solo yo tengo tal tipo de preferencia por los hombres (tipos enormes y velludos, un horrible oso es lo que me haría feliz), y de cómo quiero ser sometido por ellos. Soy un ser asqueroso, pero eso es lo que me gusta y no tengo a nadie a quien dar explicaciones. Simplemente me siento mal por no haber cumplido mis expectativas.
De joven pensaba que encontraría a una chica linda, amorosa, que me haría feliz. Estaba lleno de amor para entregar, un romántico que no dejaba de escuchar patéticas canciones de ritmos tenues y sensibles. Pero esta idea solo se gestaba en mi cabeza pues, al mirar a mí alrededor, solo veía a mujeres que nada podían ofrecerme. Sus formas no encendían mis ánimos y las charlas de los chicos, al hablar de ellas, me resultaban desagradables. Yo me sabía hombre, (mejor dicho me sé hombre) pero nada en el mundo femenino me provocaba el menor apetito.
Todo lo que desean los hombres yo lo quería aún más, pero eso solo era un anhelo. Un día caí en la cuenta que algo andaba mal en mis pesquisas. Hace varios años me senté en este mismo sillón e hice retrospectiva de mi vida, analicé cada pensamiento, cada idea sobre mi propia identidad y frente a mis ojos se reveló una verdad que aún siendo evidente (en imágenes, conductas y pensamientos) no quería ver. De niño sabía que no era normal, pero en ese momento me sentí totalmente anormal. Lloré mucho, no quería admitirlo. Necesitaba negarlo pues no quería ser señalado o juzgado o, simplemente ser la comidilla de mis amistades.
¿Esto qué tiene que ver con Ernesto o con Nick? Es la historia de mi existencia la que se unió a la de ellos, así es que si he de responderme he de hacerlo desde el fondo. Yo sé, por supuesto, lo que ocurrió después de mi gran iluminación, lógicamente lo hablé con las personas en quienes más confiaba y comencé a dejar de buscar excusas para cada acto de mi vida. Por fin me sentí libre de algo que no sabía que me aprisionaba. Fue entonces que conocí por medio de la Red a un hombre de esta ciudad. Ya he comentado sobre mis gustos bizarros, pues bien, él calificaba dentro de ellos. Le conocí e intenté enamorarme de él, pero ninguno de los dos estábamos dispuestos a hacer tal cosa. Yo solo quería que fornicara conmigo. Me gustaba el dolor que me producía en cada penetración, el olor a sudor después de que él salía de trabajar como cargador en el mercado, su temible aspecto, la irritación de su pelaje. Él quería un culo para coger y yo una verga para lamer.
Con anterioridad había conocido a Ernesto y a Nicolás, de quien me enamoré realmente, pero sabiendo que eso no podía ser me consolé con “El mamado”, como se hacía llamar mi amigo de la Red. Pero este, cuyo nombre era Mario, vio a Ernesto junto a Nick y a mí en una ocasión mientras caminábamos por la calle y decidió que quería carne nueva. Sin saberlo comenzó a seguirlo. Mario y yo no teníamos ninguna razón para no confesar nuestros gustos por otros hombres y me informó de su apetencia por Ernesto. Realmente no me importó y le hablé de él, nunca pensé que haría lo que hizo. Provocó la locura en Ernesto y éste casi me mata cuando supo quien era su agresor. Luego se complicaron las cosas con los problemas de Nicolás y su muerte a causa de ellos.
Mario siguió a Ernesto por mucho tiempo, y si este no me denunció la primera vez fue por un sentimiento amistoso o de pena. Desconozco si “El mamado” ha vuelto a lastimar a Ernesto como lo hizo la primera vez, solo sé que lo ha tenido a sus espaldas por todo este tiempo. Por mi parte lo sigo viendo, de hecho, en medio de esta oscuridad lo veo de pie frente a mi apoyado su cuerpo contra la pared y los brazos cruzados.
Mí querido Nicolás… Siempre estuve a su lado y él al mío, mas nunca comprendí los diferentes aspectos de su vida. Ahora que lo pienso, prácticamente me resulta un desconocido. Tengo la sospecha que todo este conflicto de identidad estuvo orientado a que fuera yo el que muriera tan raramente. Sus palabras, sus sonrisas, tenía todo por lo cual había estado celoso desde hacía tanto tiempo pero nunca fue sólido. Un día, como cualquiera, dejó de visitarme provocando que del fondo de mi alma una maldita soledad irrumpiera mi vida. Voces del pasado, del futuro, de mi mismo me atormentaron. Espectros imaginarios y reales se dedicaron a interrumpir mi sueño y mi día. Fui esclavo de algo que no podía controlar y que no era cierto.
Nicolás estaba enfermo pero ignoro de qué. Dirán que eran un hombre perturbado mentalmente o que sufría una anormalidad genética o quizá un tipo de virus lo infectó, cualquier opción es válida. ¿Cómo sé de su enfermedad? Es algo que se siente dentro, una intuición que anuncia los problemas, pero esto no es ya relevante.
Después de esto no se produjo otro inconveniente lamentable. Ernesto fue feliz, según creo. Nicolás siguió su vida normal a pesar que entre los hombres yo seguía siendo él. Por mi parte quedé atormentado. Esto no tiene sentido, ¿porqué yo debía ser él único que fuera castigado? No es justo. Jamás me conformaré. Quiero entenderlo todo, quiero saber que extraño plan a tenido ese Dios para conmigo, pero para ser sincero, no creo en él. Es una invención para someter a todo el universo a una solo dirección, una institución de lo que es y lo que no es. No, yo no creo ya en la normalidad, eso es seguro. Pero tampoco creo que las cosas sean como son.
Armonía, pura armonía es lo que busco ahora. Las dificultades que a cada día se presentan solo son inconvenientes, un momento de pausa para perfilar los senderos que se siguen. Creí que debería ser un único camino pero descubro en él infinidad de sendas que no se separan de él, solo esquivan las piedras y estorbos, sirven de puente, son ayudas, son caidas, son parte del todo.
Sentado, frente a las tinieblas y con solo una sombra junto a mi (enorme sombra de un hombre que en varias noches me produjo grandes placeres), dejo de reflexionar sobre el momento. De todos modos, aquello que ha pasado me ha llevado a este punto del cual estoy impedido de huir. Veo su sonrisa, no sé como logra hacerla ver pero lo hace. Es ahora que puedo decir que todo fue un sueño, un deseo de realidad que he conseguido. Un fantasma me persiguió por meses, por años debería decir. Se mostró frente a los hombres y estos quedaron inmiscuidos en la misma maldición. Dejé que algo que es imposible de controlar atacara y destruyera el equilibrio de los otros. ¿Qué era? ¿Un humano, un demonio, un fantasma? Podría preguntarle a mi antiguo amante pero no veo razones para hacerlo. Él es quien es, yo solo soy y los demás…
Bueno, en realidad que importan los otros, fue a mí a quien me desgastó y uso. Ya basta de quejas y reclamos a mi memoria, solo me quedan los segundos del presente para actuar. Nada está como debería estar, si así fuera todo sería muy aburrido. Es como si miles de tocadiscos estuvieran girando uno al lado del otro, dejando que los propios discos casi se rozaran; yo estoy de pie y caminando sobre uno de ellos, permito que gire por si mismo mas no por eso caigo. Además soy capaz de caminar entre este campo sin perder el equilibrio y sin dejarme llevar por el movimiento pues yo mismo transito sobre todos ellos. Creo que esto es la armonía y si así es, entonces lo único que quiero y haré es dormir. Ya concluyó todo, pero las consecuencias nunca menguarán. Soy Nicolás Orendaín, solo tengo veintiséis años y estoy fastidiado.
Actualizaciones y algunas palabras
Del quince de agosto de 2011
Saludos mis queridos lectores que no me leen. Sé que escribir una actualización para un blog que no es leído resulta completamente irracional pero aún tengo la esperanza de que alguien por casualidad encuentre este espacio y de una manera desesperada me exija que le siga contando las aventuras de mis personajes.
Saludos mis queridos lectores que no me leen. Sé que escribir una actualización para un blog que no es leído resulta completamente irracional pero aún tengo la esperanza de que alguien por casualidad encuentre este espacio y de una manera desesperada me exija que le siga contando las aventuras de mis personajes.
Me gustaría, tras un año de ausencia, traer conmigo alguna historia para llenar el vacío de mi imaginación pero no es así. No sé que me pasa. Sigo viendo acontecimientos interesantes para serles narrados pero cada vez que intento plasmarlo por escrito estos se escabullen por entre artículos científicos y capítulos de libros. Por las noches sigo soñando y divirtiéndome solo con mis personajes y sus historias, pero me gustaría compartirlos con todos ustedes sin embargo no puedo.
En estos momentos me encuentro en el laboratorio esperando a que el programa termine de y así sacar a mi última rata del día. Debería estar haciendo gráficas para los congresos de Acapulco y Cancún pero preferí procrastinar escribiendo estas líneas. Además debería estas escribiendo la introducción de mi tesis, se de que va pero no lo hago. Hoy fue el regreso de vacaciones sin embargo yo vine a la escuela todo este tiempo.
Debo sacarme esto de una vez. Prometo ponerme un día a escribir. Olvidaré cual es mi realidad actual y sus implicaciones para mi futuro y traeré de vuelta a mi lobo, a mis viajeros y quizá pueda traer a la luz a mi nuevo hijo cuyo nombre aún no me atrevo a pronunciar.
En fin, pero que se algún día llegan a este blog lean algunos de mis cuentos y me digan que les parecieron. No importa si dicen que son malos o buenos únicamente déjenme saber que ustedes estuvieron aquí.
Cualquier cosa saben que mi correo electrónico es gabons69@hotmail.com
Nos leeremos pronto.
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5 comentarios:
¿Y qué te pareció el perfume? Oye no sabía que escribieras así... me gustó mucho, a ver si te animas enviarme algo para "inspiraciones"
Besos!
¿Realidad o ficción? No lo sé, pero este texto me parece EXCELENTE, catártico, sincero, liberador...
Supondré que estoy en territorio neutro así que vendré por aquí de vez en cuando.
GinaHalliwell.com
"No puedo ser amado por todos, pero puedo abstenerme de amar o de solo apegarme a algo"...
Totalmente de acuerdo. Dímelo a mí.
Muy solemne, muy oscuro..
Agregado a mis favoritos, para leerlo completo. Salutem!!!!
Oye... tienes la copia de la foto de Guadalajara? jeje creo que la perdí!!! :-(
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